Aisoy Blog #7

Los videojuegos no dejan tiempo para aprender a programar

 

Hubo un tiempo en el que los videojuegos y la programación compartían a partes iguales el tiempo de ocio de los niños. Encontraban satisfacción en ambas actividades y forma natural encontraban tiempo para desarrollarlas con importantes beneficios para ellos. Sin embargo, hoy en día, este equilibrio se ha roto descompensando el desarrollo de habilidades clave para los niños.
 

Videojuegos

En los años 80, con la llegada de los ordenadores a las casas, los niños queríamos tener un Spectrum para jugar. Solo algunos pocos lo conseguimos. De alguna forma, era como las consolas de hoy en día. Solo que tenía el doble de funcionalidad. Las consolas sirven exclusivamente para jugar. Los Spectrum además de para jugar servían para aprender a programar. ¡Y era igual de divertido!

A estas alturas del siglo XXI todo el mundo conoce los beneficios de aprender a programar para los niños. Por si acaso, recordamos algunos de ellos:

  • mejora la capacidad de atención y concentración
  • incrementa la autonomía y el interés por la experimentación y el aprendizaje
  • incrementa el orden y la capacidad de comprensión
  • mejora la capacidad de cálculo y de lógica
  • mejora el proceso de pensar y resolver problemas (pensamiento computacional)
  • favorece la creatividad
  • mejora la tolerancia a la ambigüedad y la incertidumbre
  • desarrolla la autoconfianza

Todas estas mejoras se producen al menos en aquellas materias que pueden ser abordadas desde el punto de vista de la programación como la neurociencia nos recuerda.

Claro, visto así, ¿qué padres no firmarían ya que sus hijos aprendieran a programar y obtuvieran como recompensa todos esos beneficios?

La realidad es bien diferente. Por mucho que a los padres les guste que sus hijos se beneficien de este aprendizaje, aún no es un aprendizaje incluido en el curriculum, ni es asignatura de la mayoría de los coles, ni es una extra escolar que los niños pidan, ni tampoco es algo habitual que hagan en casa.

Está claro que aprender a programar tiene una serie de beneficios en determinados contextos. Quizás uno de los mayores beneficios es que al tener que convivir con tanta tecnología, aprender a programar les permite conocerla y comprender mejor el contexto para adaptarse a él. Y que en los tiempos de Youtube, TikTok y las consolas los niños dedican significativamente más tiempo a consumir que a crear. Quizás haya que ir un poco más allá de las propuestas actuales o de cómo se utilizan. En los 80, todo el mundo que tenía un Spectrum y además de jugar lo programaba, porque como ya he dicho era igual de divertido. Hoy en día no.

Videojuegos y programación

Veamos algunos ejemplos de plataformas para niños a partir de 7 años, aunque la lista es más larga y comienza a edades más tempranas.

Lego y todas sus variantes robóticas. Es posiblemente el fabricante con mayor implantación de robótica educativa en el mundo. Tanto a nivel de colegios como a nivel de extra escolares. Con concursos a niveles geográficos, clubs, etc. Sin embargo, esta implantación en el ámbito educativo no se refleja en el hogar. Puedes hacer un sondeo y verás que es cierto lo que estoy diciendo. Comienza por tus hijos. ¿Alguna vez te ha pedido como regalo un Lego Mindstorm? Si se lo has regalado, ¿recuerdas cuantas veces ha jugado con él en los últimos 3 meses? Amplía el espectro de tu estudio y consulta con tus amigos para comprobar si el patrón es el mismo. Quizás tu hijo forme parte de la minoría que tiene un Lego Mindstorm en casa, pero es eso, una minoría.

Scratch. Es sin duda la plataforma para aprender a programar más utilizada en los colegios de todo el mundo. Es una plataforma basada en bloques visuales. Desarrollada por el MIT. Detrás hay una gran comunidad de entusiastas que comparten sus proyectos, principalmente profesores. Vuelve a consultar con tus hijos. Si tus hijos tienen más de 10 años, incluso puede que te respondan que lo han visto en el cole. ¿Sabes que es un plataforma gratuita que puede ejecutarse en cualquier dispositivo con un navegador? Y entonces, la pregunta sería, ¿por qué nunca he visto a mis hijos utilizándola en casa?

Arduino. Plataforma de código abierto enfocada a facilitar el uso de la electrónica y por extensión de la robótica. Líder en implantación en las aulas de tecnología de todos los colegios del mundo principalmente por su bajo coste. Suele utilizarse el lenguaje de programación Python por lo que está dirigida a niños un poquito más mayores. Si no has visto placas electrónicas azules en casa, no hace falta ni que le preguntes a tus hijos.

Roblox/Minecraft. Principalmente son videojuegos. Pero tienen la función de permitir construir tus propios videojuegos de forma sencilla pero con la misma apariencia del original. Es decir, te da herramientas para que en su mundo puedas construir tus propios escenarios. Es como programar pero con la sensación de estar jugando. Quizás te suene más Roblox ya que está más de moda actualmente que Minecraft. Además, es gratuito a diferencia de Minecraft. Hay algunos niños muy pillados en Roblox. La pregunta en este caso es: ¿juegas o construyes?

Todas estas herramientas son muy buenas para obtener los beneficios que mencionábamos al principio, si las usaran de forma asidua. Además, nos gustaría romper una lanza a favor de los videojuegos. Se ha escrito mucho sobre la correlación negativa entre las horas de juego y los resultados académicos. Puede ser cierto siempre que se abuse de esas horas. Con un uso equilibrado, está demostrado que los videojuegos de acción son los que tienen más beneficios cognitivos. Jugar a este tipo de videojuegos mejora la atención sostenida, selectiva y dividida; aumenta la velocidad de procesamiento cerebral y por tanto mejorando las destrezas en situaciones de presión. Los jugadores habituales también muestran una mejor capacidad perceptiva visual, mejor orientación espacial, mejor coordinación sensorimotriz, más memoria y mayor capacidad de adaptación al cambio.

Es decir, los beneficios de jugar a videojuegos y los de aprender a programar son complementarios. A diferencia de los años 80 y los Spectrum donde había un equilibrio entre el juego y la programación, hoy en día, esto está claramente desequilibrado hacia el juego. Por lo que un mayor equilibrio sería deseable.

Una explicación puede venir por el hecho de la novedad. En los 80, los ordenadores y los videojuegos eran muy cool. No solo queríamos jugar sino que queríamos saber cómo se hacía aquello y de mayores ser programadores de videojuegos porque molaba. Molaba cualquier cosa que éramos capaces de sacar por la pantalla poniendo extraños comandos.

Hoy en día, esto ha cambiado. Lo cool es muy efímero. Engañamos al cerebro con recompensas inmediatas que generan una necesidad mayor de tiempo de juego para superar la recompensa anterior. Es una satisfacción/insatisfacción similar a la que producen las redes sociales o las drogas. Con tanto tiempo para el juego, es difícil encontrar tiempo para otras cosas.

He ahí una posible explicación a que las plataformas anteriores no sean un éxito en los hogares y no tengan un hueco entre las consolas. Viendo la naturaleza de las mismas, puede verse que tanto Lego Mindstorms como Arduino tienen un enfoque muy de mecatrónica y electrónica, lo cual, evidentemente no es muy atractivo para la gran mayoría. Scratch es una herramienta de programación pero adolece de la parte de juego. Y Roblox es un videojuego que ensombrece la parte de creación, es decir, la parte de videojuego genera más recompensa que la parte creativa por lo que comentábamos anteriormente.

En Aisoy pensamos que un enfoque mixto basado en robots sociales sería la estrategia actual que daría ese equilibrio entre ambas actividades. Sería el equivalente a los ordenadores y los videojuegos de los años 80.

La gran mayoría de las personas se sienten atraídas por los robots de las películas que no son como los robots de Lego Mindstorms que son muy buenos como robots a secas. Pero no son como los de las películas. Ahora no hace falta que le preguntes a tus hijos, pregúntate a tí. De los robots que recuerdas de las películas, cuántos de ellos no podían comunicarse con las personas. Exacto. Ese es el quid de la cuestión. Nos gustan los robots con los que podemos interactuar. Esos se llaman robots sociales.

Por otra parte, nos sentimos identificados con los personajes de los videojuegos (depende de la historia). Crearlos hoy en día es complicado. Es una tarea ardua. Tiene una curva de aprendizaje alta. Es difícil tener la motivación para aprenderlo. Pero qué niño no ha soñado con meterse en el papel de esos personajes.

Por eso, un robot social como Aisoy KiK satisface estas dos inquietudes. Es un robot que permite crear personajes reales de forma sencilla e interactuar con ellos. Personajes de juegos, historias, de teatro, de cuentacuentos, que cobran vida en manos de tus hijos. Las posibilidades de estas herramientas son tantas como las diferentes narrativas que un niño pueda imaginar.