Aisoy Blog #2

¿Estás preparado para la 2ª generación de Robots Sociales? ¡Ya están aquí...!

 

En esta entrada damos nuestra visión sobre qué pasó con la primera generación de robots sociales y por qué la segunda ya está aquí, y será algo muy emocionante que no puedes perderte. ¿Serán como los de la serie WestWorld?  ¿Por qué preferimos a R2-D2?

 

Robots Sociales - Westworld

Westworld, un parque temático repleto de robots

Para los que no lo conozcáis, Westworld es una serie de ciencia ficción distópica producida por HBO. Está basada a su vez en una pelícual del mismo título escrita y dirigida por Michael Crichton, más conocido por su libro Parque Jurásico y la película del mismo nombre dirigida por Steven Spielberg.

Inicialmente, Westworld se basa en un parque temático ambientado en el oeste lleno de androides ‘anfitriones’ y mucha tecnología. Los ‘visitantes’ acuden a este parque a tener todo tipo de experiencias donde los anfitriones no pueden hacerles daño debido a su programación.

La parte más importante de estos anfitriones para dar realismo a la experiencia, además de su aspecto, es la narrativa de cada uno de ellos cuyo objetivo es crear la ilusión de ser reales para los visitantes. Y su éxito radica en conseguirlo hasta el punto que los visitantes nunca saben si se están relacionando con otro vistitante o con un anfitrión. O al menos tienen una duda razonable.

La narrativa. Un concepto necesario

La importancia de la narrativa es fundamental. Pensad por un momento en la cantidad de páginas de prosa escritas diariamente en el mundo, guiones de cine, series, teatro, programas de tv, videojuegos…, eso por no hablar de los cuentos e historias que circulan por Internet.

El apetito de historias que tiene la humanidad es insaciable. Dedicamos tanto tiempo a contar y consumir historias como a dormir. ¿Por qué? Porque las historias nos aprovisionan para la vida. Son nuestra gran fuente de inspiración. En palabras del dramaturgo Jean Anoulih: La ficción da forma a la vida.

Una historia bien contada nos ofrece aquello que rara vez obtenemos en la vida: una experiencia emocional con significado. En la vida, salvo memorables excepciones, las experiencias adquieren significado cuando reflexionamos sobre ellas con el paso del tiempo. Es decir, separa en el tiempo significado de emoción. En una buena historia ambos se producen en el mismo instante a través del fenómeno conocido como emoción estética.

Esto lo habréis notado especialmente cuando veis una buena película o serie, o cuando leéis un buen libro, o cuando escucháis una buena historia. Las sensaciones son muy diferentes cuando la narrativa es buena de cuando no lo son. 

Consumimos tantas historias de todo tipo y en tantos formatos que cada vez es más difícil el proceso de su creación con una calidad que produzca ese efecto. Y de alguna forma, sus creadores en los medios audiovisuales las enriquecen con tecnología para suplir esa carencia en la ‘historia’. No es algo nuevo. En el cine ya ocurrió cuando llegó el sonido y posteriormente el color. La calidad de las historias bajó por la novedad esas tecnologías.

Robots sociales y expectativas

He dicho antes que la narrativa es fundamental en nuestras vidas. Y, también, en la de los robots sociales. De ahí que en esta entrada haya comenzando hablando de los robots de Westworld, que si bien pertenece al campo de la ficción, hay un mensaje realista en cuanto a la narrativa inherente a dichos robots.

Hagamos un poco de repaso de la historia de los robots sociales que sin duda conocéis. Ha habido grandes proyectos de robots sociales que generaron grandes expectativas y que, sin embargo, han fallado principalmente por motivos financieros. Pero también porque no estuvieron a la altura de las expectativas que generaron. 

Me refiero a robots como Jibo y Vector por mencionar los de mayores ventas. Estos robots fueron acogidos por sus usuarios con gran ilusión. Los robots nos atraen, no podemos evitarlo ;-). Como el cine sonoro, ofrecían una serie de tecnologías novedosas para los usuarios para interactuar con ellos, principalmente la voz. Tecnologías que también están disponibles en teléfonos y altavoces inteligentes a un menor coste. De ahí que los robots saliesen perdiendo en la comparativa con dichos dispositivos. Los usuarios no quieren un robot para hacer lo mismo que ya pueden hacer con su móvil. Esperan algo diferente de un robot social. ¿Qué falló entonces?

Otro ingrediente para la reflexión. Hace unos días hicimos una encuesta en nuestras redes sociales preguntando qué robots preferían llevarse a casa como robot de compañía: Jibo vs Cozmo, Wall-e vs Big Hero 6 y R2-D2 vs C-3PO. Los ganadores fueron Cozmo, Wall-e y R2-D2. Curiosamente, son los que menos capacidades de diálogo tienen. Jibo, Big6 y C-3PO tienen la capadidad de hablar. Cozmo, Wall-e y R2-D2 se comunican por un sistema sonoro más rudimentario. Curioso, ¿verdad? 

¿Qué hay detrás de esta elección? ¿Cuál es el factor común? ¿Nos gusta porque tienen una utilidad más definida? ¿Nos parecen más prácticos? ¿Nos gustan precisamente porque no hablan? ¿Nos parecen más robots? ¿Nos gustan porque llevan ruedas? ¿Es por sus colores? ¿Qué pensáis vosotros?

Lo que nosotros pensamos.

Robots como Jibo y Vector fallaron porque no estuvieron a la altura de las expectativas. Son magníficos robots en el plano tecnológico. Incluso comparten muchas tecnologías con otros dispositivos: cámaras, pantallas, interacción por voz, … Otras no como los motores que les permiten moverse o interactuar con el medio físico. ¿Cuáles son esas expectativas?

La respuesta la podemos encontrar analizando los resultados de la encuesta. Los usuarios no quieren, en general, robots sociales con alta tecnología per se. La respuesta no es la utilidad, ni la practicidad, ni las ruedas, ni los colores. De hecho, los ‘robots perdedores’ son tecnológicamente más avanzados que los ‘robots ganadores’. Por tanto, no queremos un robot social por su tecnología. No es eso lo que esperamos de ellos.

Nos sentimos atraídos por lo que representan y lo que ello nos transmite: su personalidad, su vida, su realidad. En otras palabras, la narrativa que los dirige.

Al igual que pasa con los robots de Westworld, queremos experiencias en la que tengamos la ilusión de tener un compañero vivo creíble en el hogar. Eso es lo que parcialmente encontramos en los robots como Cozmo, Wall-e y R2-D2. Un personaje creíble como compañero que nos transmite emociones estéticas y que nos hace disfrutar de los momentos que pasamos con ellos. Eso es algo que, con tecnologías similares, no le pedimos a los otros dispositivos ni falta que hace. Pero es algo que sí le pedimos a estos robots porque es la verdadera razón de su existencia.

Y a partir de ahí los usuarios obtenemos otros muchos beneficios colaterales de los que hablaremos en otro post en diferentes planos relativos al desarrollo de habilidades y competencias por poner un ejemplo.

Narrativa en Airos 7

Desde que comenzamos nuestra andadura y van 6 versiones de robots Aisoy y sistema operativo emocional Airos, siempre tuvimos claro que lo importante era crear esa relación con el usuario en el plano afectivo, utilizando mecanismos naturales de interacción. 

Cuando lanzamos las primeras versiones, el ‘guau’ lo producía la tecnología que albergaba nuestro pequeño robot. Era la primera vez que se utilizaba la voz como interfaz hombre-máquina en un robot de consumo. Era la primera vez que un robot ‘sentía’ (de forma simulada) emociones equivalentes a las nuestras. Era la primera vez que un robot podía reconocerte al verte. Para esas y otras cosas, era la primera vez y no había dispositivos equivalentes accesibles para la mayoría de las personas.

Muchas cosas han cambiado desde entonces en nuestra sociedad en todos los planos, aunque no todas: seguimos necesitando historias que nos motiven en nuestra vida. 

Al igual que ocurrió con el cine sonoro y el cine el color donde la novedad tecnológica dio paso de nuevo a la calidad de las historias, está ocurriendo en lo que consideramos el nacimiento de la segunda generación los robots sociales.

Creemos que con los robots sociales ha llegado el momento de dar ese paso para seguir produciendo la sorpresa y la emoción en los usuarios. Ya no se trata de incluir solo un nivel de tecnología superior, sino de ponerla al servicio de una narrativa que nos emocione diariamente en nuestro hogar.

Queremos que haya una narrativa dentro del robot que lo guíe para  proporcionarnos otra forma de entretenimiento diferente a los otros dispositivos. Una forma de entretenimiento inherente a un robot social y a su propia naturaleza. Un robot acorde a nuestras expectativas.

Con Airos 7 queremos dar ese paso dando mayor relevancia al comportamiento autónomo de nuestros robots, enriqueciendo sus diálogos, construyendo un personaje creíble que deseemos tener en casa. Un amigo autónomo, inteligente, evolutivo, ‘vivo’ en sentido metafórico, interactivo, entretenido y adaptable a cada usuario. Un miembro más de la familia. Pero no de cualquier modo. Un miembro más que nos entretenga y habitualmente nos haga sacar una sonrisa. Incluso diría que también nos sorprenda.

La buena noticia es que ya estamos construyéndolo 😉 Esperamos tener las primeras versiones funcionales este otoño.

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Si no tienes robot y quieres ser parte en lugar de observador, aquí tienes el robot que necesitas.

Airos 7 es el mayor salto evolutivo que hemos dado desde la creación de nuestro sistema operativo emocional. Es una evolución sin precedentes. Si te interesan los robots sociales, no puedes perderla. Estamos construyendo algo realmente emocionante.

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